Valentin's profileUN LUGAR LLAMADO UTOPÍAPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 25 EL HOMBRE DE ARENALa siguiente narración forma parte de un libro de cuentos titulado "Sinfonía para un planeta azul"
Esa noche no parecía distinta a las demás, sobre todo de los últimos años. El cielo continuaba allí arriba sin dibujarle esperanza alguna, sólo aquel dolor punzante sobre su costado, persistía, negándole la posibilidad de un andar libre y despreocupado, como seguramente lo fue en su infancia. La soledad adherida a su cuerpo como piel verdadera, lo acostumbró al dolor insistente, imperceptible para los demás, excepto para él que debía padecerlo en silencio, nunca aprendió las palabras necesarias para nombrar aquella sombra insatisfecha observando el mundo a través de su propia mirada, esa compañía a perpetuidad, lo más terrible ya no fue la angustia sino la soledad siguiéndole a todas partes. Dejó escapar una inmensa cantidad de noches pensando cómo desasirse de aquel castigo inmerecido. Por la mañana, lo primero en aparecer frente a sus ojos era la mirada hueca del vacío, podía sentir cómo la pesadilla recién comenzaba. Muchas ocasiones pensó en la muerte, le parecía tan dulce, tan gratificante comparada con aquel sufrimiento insolente, le pidió un abrazo con lágrimas en sus ojos pero ni la muerte parecía comprenderlo, pensó si aún el peor de los hombres merecía una condena así, ¿acaso sería él mismo el peor de los hombres?
Sus noches cambiaron, ya no se preguntó el por qué del castigo, comenzó a cuestionarse si en verdad lo merecía, caviló, se sintió satisfecho como una criatura que ha aprendido a dar un primer paso. Por primera vez en mucho tiempo se sintió orgulloso de sí, decidió salir a caminar, conversó con la oscuridad, se emborrachó con la noche e hizo el amor con su soledad, confuso se sintió despertar de un sueño, caminó y caminó, no podía dejar de hacerlo, pensaba que al detenerse volvería a ser el mismo sin-sentido de cada noche, cada día, cada segundo anterior. La oscuridad profunda de la noche le anunció su separación de aquella ciudad, su prisión, no podía parar, sólo la autopista fue capaz de marcarle un alto obligado, decidió acompañarla. A un costado de la carretera reanudó su marcha. Pasaron las horas, lentas, como distraídas ante la figura innecesaria que parecía ir tras ellas, le esperaban cuando sus pasos acortaban el compás de su búsqueda absurda en medio de la nada. Los autos le adelantaban sin notar la sonrisa extraña sobre su rostro o el hilillo de sudor surcándole el cuerpo como lágrimas, él sintió que así era, que el cuerpo entero lloraba de felicidad, menos sus ojos, sus ojos tan semejantes a un pozo de agua seco donde sólo el polvo se asienta, secando la vida, anunciando la muerte, su llegada.
El anciano se sintió conmovido ante aquella figura demacrada y solitaria en medio de la noche, detuvo el auto al lado de Alaín, le convidó a subir, éste subió al auto sin mediar palabra, el anciano inició una charla como por descuido intentando no parecer un entrometido.
―¿A dónde se dirige, joven? ―preguntó, mirándolo con genuina curiosidad. ―No lo sé. ―Le respondió Alaín sin dejar de mirar al frente. ―¿Sucedió algo malo?, ―inquirió el viejo. ―...¿Algo malo?...¿Algo malo?... ―Repitió un par de veces Alaín embelesándose en la frase. ―¿Se encuentra bien, joven? ¿Puedo ayudarlo en algo?
Alaín se mantuvo en silencio, observando siempre el camino con un extraño temor de perderlo de vista, temeroso de perderse a sí mismo en cualquier espacio de la carretera. De pronto, se sintió despertando de un sueño, volvió la mirada sobre el anciano, lo observó como si fuese la primera vez que miraba un cuerpo encogiéndose por el uso a lo largo de los años, como si por primera vez en su vida observara a un viejo, debió parecerle cómico por alguna razón, soltó la estruendosa carcajada. El anciano se limitó a observarlo sin mostrar ninguna variación sobre su semblante. Ambos se sumieron en un extraño mutismo, no uno de esos silencios incómodos, sino uno en donde parecían conversar a través del latido de su corazón. Fue el anciano quién pronunció las primeras palabras, la frase completa, redonda, casi perfecta. Así lo pensó entonces Alaín.
―Llevo años buscando la muerte como quién se sabe huérfano desde el vientre. ―Alaín sintió a su voz hablándole desde el exterior. Sonrió al vacío. Sintió un lazo uniéndole al viejo sentado junto a él. ―¿Quién es usted? ―preguntó Alaín, aun sin convencerse del todo de no ser aquello uno de sus engañosos delirios. ―¡Vaya, joven! ―exclamó el anciano―, usted si que no pierde el tiempo, miré qué preguntas hace, si yo pudiera responder esa pregunta dejaría de ser quién soy. ―¿Qué hace a un hombre ser lo que es? ―cuestionó al anciano ―. ¿Cómo puedo yo ser más de lo que soy?, ¡dígame si lo sabe!, ¡dígamelo, por favor!, ¡dígame cómo curarme de este vacío a mi alrededor!, ¡por favor, dígamelo!
El anciano detuvo el auto en una lateral de la carretera, sobre una cuesta, desde donde se podían admirar las luces de una urbe dormida. La noche cobijaba a la ciudad de Utopía con la inocencia de los impulsos inconscientes, los grillos apuraron el ritmo de su sinfonía, toda criatura resintió aquella presencia sacudiéndose entre los sueños ¿quién rompió la noche?, ¿quién se desprendió de su absurda existencia para buscar una respuesta?. El auto resoplaba como quién da sus últimos estertores. Utopía mantenía sus ojos iluminados, mirando hacía el cielo infinito. La pregunta estaba abierta intentando asirse del vacío. Alaín se vio frente sí mismo, mientras el anciano descubría su propio reflejo en Alaín, sólo una interrogante tendida entre ambos les impedía fusionarse en uno. El anciano recordó la cuestión, su misma duda nacida hacía tanto tiempo... y olvidada... y nunca respondida... abierta. ¿Quién intuyó primero la imposible solución?
En los diarios locales de Utopía, apareció una nota anunciando el terrible accidente: Un anciano perdió la vida al desbarrancarse el vehículo en el que viajaba, justo en las inmediaciones de la ciudad, muy cerca del mirador, se sospecha que la tragedia se debió a problemas mecánicos con los frenos del automóvil.
Alaín nunca se enteró de la noticia, en el hospital psiquiátrico no era permitida la lectura de los diarios. Lo último en su memoria era el momento en que, no soportando más el peso de la desesperación decidió poner fin a la angustia. Luego de ingresar a la ciudad de Utopía, recorrió sus calles, todo le resultaba familiar, aunque aquella era su primera visita, encontró una plaza con el jardín más fantástico que alguna vez hubiese siquiera imaginado, se sentó en una de las bancas, entonces se sintió en casa, se despojó del collar con la pequeña placa rectangular de acero que siempre pendía de su cuello, uno de sus extremos afilados le dio la herramienta necesaria, dos rápidos tajos sobre las muñecas bastaron, el resto era cuestión de tiempo. Un aliento tibio le fue cubriendo el cuerpo. Recordó las tardes de invierno en su infancia, cuando volvía a casa después de jugar con sus vecinos en el parque; aquellos días en que la nieve caía del cielo cada invierno y que, además, su padre le había enseñado a contemplar casi, como un acto de magia, regresar a casa con el cuerpo tiritando de frío y correr a refugiarse bajo las frazadas, sentir el mismo calor que, ahora, hacía sentir a su cuerpo etéreo. La mirada comenzaba a nublársele, en ese momento un extraño descubrió aquel cuerpo sentado en una banca en medio del jardín, con la sangre brotándole de las heridas como un río que se aleja en busca del mar. Luego todo fue confusión, voces emergiendo de todas partes, gritos de alarma, confusión y caos.
Finalmente, llegó a este lugar que no le desagrada del todo, es decir, ahí cada objeto parece estar en su lugar; ese orden que descubre por primera vez, la excelente compostura de los internos cuando no sufren de algún tipo de crisis nerviosa, le resulta infinitamente agradable. El ritual es la base para mantener el orden, supo entonces que la pregunta ha sido contestada, se alista como un elemento más del ritual. Se dedica con ahínco a mirar películas de locos, desea con sinceridad ser un digno representante de su papel. La pregunta se ha cerrado. Ya no le importa quién es, porque cuando se es un demente con principios esas cosas son irrelevantes, es cierto que la angustia no desaparece, sin embargo, los motivos son otros, menos letales, como el que alguien cambie el canal del televisor de manera sorpresiva, o el no recibir medicamento a la hora prescrita, en fin, impulsos capaces de ser anulados con una cápsula de felicidad y media tableta de bienestar.
Por primera vez en mucho tiempo, esta noche no tiene que discutir con el anciano que de alguna manera siempre lo encontraba para llevarlo a visitar la ciudad de Utopía, la ciudad que lo vio nacer. Se siente liberado en su recién adquirida locura. Sin embargo, de haber leído la noticia en los diarios ¿qué habría sucedido?
June 24 ¿Qué chingaos es la vida...qué chingaos hago aquí?Si la vida es sueño...
¿El suicidio es un despertador? June 16 MANIFIESTO "MI DERECHO A FASTIDIARME DE SER UN HUMANO TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA"Sucede que a veces me canso de ser yo, de ser este ser humano de todos los días. Me encantaría un día simplemente despertar y decidir ser un mineral o una planta ¿y por qué no? acaso hay algo que nos impida aburrirnos de cargar cada día con el peso de la humanidad, sobre nuestros hombros.
Sinceramente, me agradaría que existiera un día a la semana en que cada uno decidiera ser lo que quisiera: una lámpara, una mariposa, una pedazo de cuarzo amatista, o cualquier otra cosa. ¿O, es que acaso ser siempre un ser humano es un castigo, una lamentable falta de imaginación? No lo sé, hay tantos secretos en el mundo que si uno se lo propusiera firmemente, terminaría por llegar a algún lugar, porque yo ya he descubierto que todo es posible. Las fronteras, los limites, los cercos son un mero producto de la mente. No existen. El mundo se construye cada día.
Uno despierta por la mañana y crea las sábanas, el librero, la ventana, el sol. Cada día, uno debe volver a rehacer el mundo entero. La mirada reconstruye todas las cosas donde se va posando con ayuda de los recuerdos almacenados del día anterior.
Es una lástima la falta de imaginación, y el negarse la posibilidad de descubrir los secretos que oculta el mundo, por ejemplo, yo acabo de descubrir hace unos días que en mi calle, además de mis vecinos y yo, también habitan dios y el diablo, dios en la mirada transparente de los niños que juegan a las canicas y el trompo; el diablo, en la estufa de una de mis vecinas, la más amargada y estresada de ellas, cada día es una diferente.
Yo, por mi parte, he decidido que mañana despertaré siendo una brisa de aire, y vagaré por el balcón de cada mujer bella para ser su respiración, por un segundo, después, escaparé en un suspiro de su boca sin que se haya percatado de mi presencia. June 12 DESVARIOS DE UNA MENTE INSOMNEComenzaré diciendo que se ha hecho tarde. Es tarde ya. El día de ayer a atravesado a este. De ayer a hoy han transcurrido un par de horas, sin embargo, un segundo basta para estar del otro lado; como recordar que uno sólo existe a través del recuerdo. Por que a fin de cuentas qué diablos es uno, es decir, ahora, como siempre a estas horas, acostumbro desvariar un poco, y pienso cosas así como: si uno es indivisible (tal como señalaba Plotino) Dios es Uno e indivisible. Entonces por qué uno más uno son dos, ¿acaso es falso que dios es uno e indivisible?
El uno, es o no indivisible, según Demócrito no, supongo. Aunque, cabe señalar que a estas altas horas de la noche suelo desconfiar demasiado de cualquier filosofo o pensador, sea de la calaña que sea. También pienso, creo, o mejor dicho estoy convencido de que las cosas sólo son (lo que sea que son) unicamente gracias al pensamiento lógico de las matematicas.
En estos momentos soy capaz de renegar de cualquier tipo de limites, sucede que después de las dos o tres a.m. siento una gran necesidad de aire, el poco que se cuela por las ventanas me parece insuficiente, y pasa que siento asco de toda clase de limites, todas esas categorias que encierran a las cosas dentro de sí mismas.
Vemos las cosas en la forma en que las vemos, por una asimilación de ajustes historicamente evolucionados y perfeccionados a través de una sucesiva concatenación de puntos de vista moldeados a un mismo paradigma, y no por un "principio antrópico".
Las cosas no sé cómo sean en realidad, aunque las imagino infinitas, "elementos" de un mismo organismo indivisible.
A veces pienso que la cuetión de dividir al Uno, es producto de un temor implicito a la naturaleza del hombre frente a lo infinito, o si no, prueben a recostarse sobre la cima de una montaña alta, mientras contemplan hacia el cielo sin pensar en nada, les llegará esa misma fuerza contraria a la ley de gravedad, que impulsa a uno a salir disparado contra el vacio. No estoy muy seguro pero, como a estas horas me es permitido todo tipo de ideas, si uno se permitiera interactuar con las fuerzas externas, no las que uno aplica a las cosas, sino las que son por ellas mismas, entonces realmente sería posible aprehender al mundo siendo parte de él, y no sometiendo al entorno para satisfacer todo tipo de caprichos.
Y bueno, asi como en estas horas me da por desvaríar, tarde o temprano llega el sueño; así que, me retiro a descansar...
June 04 SE BUSCAN PROBLEMAS A DOMICILIO
Hoy desperté sintiendo que mi problema es no tener ningún problema, ni uno sólo. No, no puedo seguir así, qué clase de vida es esta. Aunque ese no es en realidad el verdadero problema, al menos, no su raíz. Conforme uno va creciendo y volviéndose adulto, también es cierto que con frecuencia, uno se va volviendo más y más idiota. Pienso que eso se debe a que a nadie le gusta complicarse la existencia con las cuestiones eternas de la vida. En ocasiones, pareciera ser que cuando uno llega al mundo, lo que arriba a casa de papá y mamá, no se trata sino de un trozo singular de plastilina al cual hay que ir moldeando, para que luzca como todos los demás. Luego viene la etapa de enfrentarse contra lo que, entre todos los demás, te han convertido. No todos, aunque si una mayoría se siente desnudo, como sus ancestros colgados de los árboles, ante toda clase de creencias inculcadas en la mente de aquel otrora pedazo de plastilina. El conflicto que se desata entonces suele ser fatigoso y duro, difícil de salir sin un rasguño. El desgaste suele ser tan grande que, también una gran mayoría, opta por obedecer el manual de las buenas conductas, hace beee como los borregos y se va tras la manada. Mi problema es que yo no puedo hacer eso. Me resulta más complicado que amanecer en la cama con la mujer del prójimo. No soy capaz de sólo cerrar la boca y echar a andar entre el redil. No, no puedo ni quiero. Para qué, ¿para ser nadie?¿para tener la conciencia callada? Y que mire y piense: Vaya, que bien se está aquí. Con un trabajo de ocho horas, aguinaldo, una linda familia, un asistir a misa, cada domingo, para agradecer a dios por esta vida miserable e injusta. Mi problema es no tener un sólo problema. Mi problema es que mis problemas no son problemas. Mi problema es que la existencia de dios no es problema. Mi problema es que el sentido de la vida, lo trasciende la secretaria de cultura. Mi problema es que siempre uno más uno suman dos. Mi problema es que yo no lo entiendo así. Entonces es cuando me doy cuenta que mi problema es no tener ningún problema. Pienso que soy un defecto en el programa, una ecuación mal solucionada, o una nota bastante desafinada. Así que, tal vez me busque un problema “de verdad”: como decidir qué tipo de cereales consumir, o los resultados del futbol, o cualquier cosa que distraiga a mi conciencia de los problemas que no lo son: La existencia de dios El sentido de la vida Que uno más uno, siempre sumen dos Que yo no entienda por qué mis problemas no lo son. |
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