Valentin's profileUN LUGAR LLAMADO UTOPÍAPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 04 SE BUSCAN PROBLEMAS A DOMICILIO
Hoy desperté sintiendo que mi problema es no tener ningún problema, ni uno sólo. No, no puedo seguir así, qué clase de vida es esta. Aunque ese no es en realidad el verdadero problema, al menos, no su raíz. Conforme uno va creciendo y volviéndose adulto, también es cierto que con frecuencia, uno se va volviendo más y más idiota. Pienso que eso se debe a que a nadie le gusta complicarse la existencia con las cuestiones eternas de la vida. En ocasiones, pareciera ser que cuando uno llega al mundo, lo que arriba a casa de papá y mamá, no se trata sino de un trozo singular de plastilina al cual hay que ir moldeando, para que luzca como todos los demás. Luego viene la etapa de enfrentarse contra lo que, entre todos los demás, te han convertido. No todos, aunque si una mayoría se siente desnudo, como sus ancestros colgados de los árboles, ante toda clase de creencias inculcadas en la mente de aquel otrora pedazo de plastilina. El conflicto que se desata entonces suele ser fatigoso y duro, difícil de salir sin un rasguño. El desgaste suele ser tan grande que, también una gran mayoría, opta por obedecer el manual de las buenas conductas, hace beee como los borregos y se va tras la manada. Mi problema es que yo no puedo hacer eso. Me resulta más complicado que amanecer en la cama con la mujer del prójimo. No soy capaz de sólo cerrar la boca y echar a andar entre el redil. No, no puedo ni quiero. Para qué, ¿para ser nadie?¿para tener la conciencia callada? Y que mire y piense: Vaya, que bien se está aquí. Con un trabajo de ocho horas, aguinaldo, una linda familia, un asistir a misa, cada domingo, para agradecer a dios por esta vida miserable e injusta. Mi problema es no tener un sólo problema. Mi problema es que mis problemas no son problemas. Mi problema es que la existencia de dios no es problema. Mi problema es que el sentido de la vida, lo trasciende la secretaria de cultura. Mi problema es que siempre uno más uno suman dos. Mi problema es que yo no lo entiendo así. Entonces es cuando me doy cuenta que mi problema es no tener ningún problema. Pienso que soy un defecto en el programa, una ecuación mal solucionada, o una nota bastante desafinada. Así que, tal vez me busque un problema “de verdad”: como decidir qué tipo de cereales consumir, o los resultados del futbol, o cualquier cosa que distraiga a mi conciencia de los problemas que no lo son: La existencia de dios El sentido de la vida Que uno más uno, siempre sumen dos Que yo no entienda por qué mis problemas no lo son. May 31 EL ATRAPAMUNDOSEL ATRAPAMUNDOS
Mi padre fue un escritor de cuentos. Siendo yo apenas un niño, un día le pregunté: ¿Porqué se extinguieron los dinosaurios, papá? Él se me quedó mirando durante unos segundos, y me respondió: Los dinosaurios no se han extinguido, ¿quién te ha dicho semejante barbaridad? Su respuesta me sorprendió muchísimo; así que, volví a cuestionarlo: ¿Y si no han desaparecido, dónde están entonces? “En los libros”, me respondió. Al notar cierta incredulidad sobre mi rostro, se dispuso a revelarme un secreto de los escritores. Me dijo: Verás, existe cierto tipo de escritores conocidos como “atrapamundos”, ellos se dedican a guardar mundos enteros entre las páginas de algún libro. Hace mucho tiempo a uno se le ocurrió la idea de meter en un libro a todos los dinosaurios y, desde entonces, habitan ahí dentro. Desde aquel día, me propuse llegar a convertirme en un escritor “atrapamundos”, trabajé de forma incansable en ello. Mi primera obra fue un libro infantil, titulado: “Mundo de juguete”. En la primera hoja metí el sol de los primeros días del mes de Abril; en la siguiente, un arcoíris y un enorme jardín cubierto de pasto; además, metí juguetes, golosinas, abrazos, canciones, y muchas sonrisas. Pronto se convirtió en Best Seller, al igual que todos los posteriores. Sin embargo, un día sentí que necesitaba más, necesitaba escribir el libro de todos los libros, es decir, el mundo de todos los mundos; así que comencé a meter mi escritorio, la computadora, la silla, el librero (con todos los cientos de libros); la habitación, la casa, la calle, la ciudad, el continente, el mar, el mundo y las galaxias. En la última línea ingresé yo, en forma de punto final. May 10 DETRÁS DE LOS PÁRPADOS LA MUERTE PUEDE BAILAR
Hay días en que no quisiera despertar. Me escondo detrás de los párpados e intento dar marcha atrás, pero el sueño se me niega como una mujer encaprichada. Intento entonces ocultarme bajo las sábanas, fingiendo hundirme en la noche; cuento borregos, tomo diazepan. Nada. La gente camina por las calles en medio de una marea de murmullos, los motores de los autos bufan igual que toros preparados para embestir, la radio del vecino reproduce la canción de moda. Ruido. Caos. Desesperación.
Pasa el tiempo, yo sigo aquí, aunque no sé si despierto o dormido. Los párpados se me borran, ingreso en una pesadilla delirante. Camino entre un mar de gente. Todos pasan sin mirar a nadie, como cuidándose de la pistola oculta entre las ropas de aquel que se acerca demasiado, cualquiera puede ser el asesino, o un ladrón esperando el momento exacto para arrancar el bolso de la mano. Nadie se fía de nadie. Observo. Continúo caminando. No puedo distraerme, pensar un par de segundos en la mujer amada podría significar ser despojado de las pocas pertenencias, incluso de la vida. Morir de amor no tiene sentido, sería algo demasiado estúpido. Observo alrededor, miradas expectantes; músculos tensos; respiración agitada; pasos apresurados que no llevan a ninguna parte. Todos dicen que la única seguridad es la muerte; sin embargo, todos viven temiendo al que se acerque demasiado. Ignorando que en la oscuridad se puede aprender a caminar como los gatos. Detrás de mis párpados el mundo discurre lento, haciéndome sentir más seguro, tengo paz. Detrás de mis párpados la muerte puede bailar.
Mil sonidos van emergiendo desde las entrañas de la ciudad que, al fundirse, crean un lamento agónico, una postal de la locura cotidiana. Mientras camino sintiendo a mis pies hundirse a cada paso, hasta tocar la raíz del miedo. Entonces comprendo que el temor es de todos. Las sirenas de las patrullas y las ambulancias se unen en una sinfonía trágica, haciéndome recordar el engaño perpetrado sobre Ulises. Intento cubrir mis oídos utilizando mis manos como párpados sobre mi cabeza. No puedo. No debo. El canto de las sirenas me hipnotiza, debo romper su hechizo; intento centrar mi atención en algo. Trato de enlistar las categorías de Aristóteles: Sustancia, Cantidad, Cualidad, Relación, Lugar... pienso en la destreza de los antiguos para profundizar en la realidad... Tiempo... no puedo dejar de sentir admiración y envidia al pensar en la tranquilidad y silencio de sus ciudades, en su reflexión a conciencia... Situación... pienso en Sócrates, caminando despreocupadamente por el centro de Atenas buscando a quién sumir en la ironía, en su no-saber... Estado... pienso en el primer filósofo caminando absorto en sus pensamientos... Acción... lo imagino caer en un hoyo a mitad del camino, por no mirar el piso que lo sostiene... Pasión... De pronto me siento a mí mismo golpeando contra un cuerpo ¿Acaso es la señal? El tipo se vuelve contra mí, arremete con insultos: “¿fíjate pendejo, estás ciego o qué?". Intento ofrecer una disculpa. El tipo sólo me muestra su dedo grosero, al mismo tiempo que se aleja. Continúo caminando.
Me entretengo observando una horda de niños en un callejón, escucho sus risas entremezclarse con los ladridos de un perro; alcanzo a distinguir el cuerpo inconsciente de un anciano contra el cual los niños se divierten lanzando piedras. El perro, al parecer, intenta defender al anciano de la agresión, es en vano, los niños no parecen amedrentarse ante sus ladridos, por lo contrario, arremeten también en su contra. Una roca hace estallar la cabeza, la sangre se desliza, la observo caer como una cascada hermosa sobre los párpados del viejo, los mismos que se inundan hasta formar un diminuto lago de agua roja, espesa, excitante. Los niños festejan intensificando el ataque, sin embargo, pronto parecen aburrirse del anciano maltrecho y concentran su agresión en contra del animal, éste sale huyendo del lugar perseguido por la turba de psicópatas. Se pierden al otro extremo del callejón. Continúo caminando.
Calles: laberintos sin destino. ¿Acaso sólo seamos una multitud de ratones buscando una salida o un trozo de queso? ¿Quién juega con nosotros de esa manera? Me olvido del queso, no me importa, lo que busco es una salida, la busco en ese Otro disfrazado entre las sombras, espero que hoy sea el último día de la espera, camino buscando una señal. Luego de deambular un rato encuentro el cadáver del perro, una pesada piedra se ha bañado con su sangre, el peso inconsciente le ha abierto el cráneo, veo expuesta sobre la acera aquella masa gris de su materia encefálica, escucho sus latidos sordos, cierro sus párpados clausurándolos a la vida, huelo la muerte que ronda demasiado cerca; saboreo un final aproximándose. La gente pasa a su lado sin prestar demasiada atención, molesta por lo inconveniente de su muerte, por el estorbo en su camino. Continúo caminando.
Encuentro una pequeña aglomeración de personas en torno a una voz exaltando la fraternidad, habla acerca de alguien que derramó su sangre por ti, por mí, por todos. Habla del sufrimiento y el amor, amenaza a aquellos que no han aprendido a respetar a sus hermanos: Él vendrá ―dice la voz, resaltando sus palabras con el dedo índice en lo alto―, y te pedirá cuenta de tus actos, comienza a sentir temor ―continúa clamando― tú que nunca te has detenido a extenderle la mano a tu hermano, tú que no intentas comprender a los demás, sino que esperas que ellos sean quienes te comprendan a ti. Por un momento me convenzo de haber encontrado la señal. Empiezo a acercarme hacia la voz, me voy abriendo paso entre la gente, deseo con ansia estar lo más cerca posible del portador de ese mensaje. Mientras avanzo voy dibujando en mi mente un rostro lleno de bondad, un cuerpo penetrado por lo divino, la figura armoniosa de un santo sin duda.
Pronto consigo acercarme lo suficiente, quedo atónito al descubrir al portador de aquella voz, se trata del tipo que, tiempo atrás, me ha pintado “dedo”. Antes siquiera de sentirme decepcionado, un grito histérico estalla entre la multitud: “agárrenlo, deténganlo, es un ratero, se lleva mi bolso”. La gente se limita a observar a la mujer, me recuerda a los despojos del animal. Se destapa mi imaginación; la observo extendida sobre la acera, los sesos extendiéndose lentamente, sus gritos sordos, el cráneo destrozado. Nadie hace nada. Me detengo. Estoy harto, y me niego a continuar.
Me busco los párpados con la punta de mis dedos...
¡¡¡NO EXISTEN PÁRPADOS SOBRE MIS OJOS!!!
Me aterra el pensar un sueño sin oscuridad, un día eterno, la luz filtrándose por cada resquicio, la mirada observando la miseria infinita de la tierra, sin poder hacer nada ¿Acaso es tan difícil lo que pido? Sólo quiero que se larguen todos, que apaguen la luz, que se cierren mis párpados, que me dejen dormir. April 17 EL FILÓSOFO Y LA SABIDURIA“El filósofo y la sabiduría”
Un filósofo es el animal más solitario, lobo de la estepa que carece de manada.
Amante y vagabundo se asemeja a Don Quijote; sólo que, siendo más profundo, su señora no se llama “Dulcinea del Toboso” su nombre es otro, es SABIDURÍA.
Ante su presencia su mirada se ilumina, como la criatura frente a esa dama que le dio la vida.
Cuando un filósofo besa los labios de la sabiduría, todo es, alegría algarabía risa, es...
Vida. March 29 DOS ASUNTOS EN QUE PENSAR...
Al ponerme a pensar en asuntos importantes, descubrí dos cosas:
Nunca es suficiente lo vivido siempre deseamos otro poco. Aunque, ese poco siempre es más que todo lo vivido.
Sin duda, no me hartaría del vino, las mujeres, los viajes; entre tantas otras cosas, como la música, la amistad, los libros de Dostoievski, Kerouac,
por supuesto, de Bukowski.
Siempre hay alguien que nos odia simplemente por no ser iguales; porque vivir sin reglas parece ser pecado; porque no se atiende “lo importante” cultívar la ímagen ser ejemplo de honradez, amasar dinero en cantidades, vestír un traje de etiqueta, Pero, sobre todo, respetar el sueño del vecino.
A mí, no me importa ni vivir otro poco, ni el sueño del vecino.
Yo camino en el vacío, y celébro lo que llega.
March 14 ...DE UN DÍA EN LA PLAYA El mar es un buen maestro que alimenta, divierte, e incita a pensar con claridad, digno de respeto es este ser gigante, hermano del desierto, aquel mi primer gran maestro. El mar impone su verdad con su sola voluntad, el desierto a fuerza de razones.
La más grande enseñanza del mar es su equilibrio, con todo y sus arrebatos de tormentas y huracanes, difusos estallidos emocionales que se rompen como olas al sacudir el límite de sus pestañas. Historia siempre inconclusa de un deseo cruel.
Es el temor que inspira el mar lo que me lleva marchar sobre los márgenes, esa dignidad presente en su corazón rugiente, bajo su aspera piel salada y húmeda.
Galimatías absurdo y sinsentido es, hoy, el contenido de lo escrito sobre las páginas blanquisimas del libro de la Verdad.
Es triste saber que para cuando dios vuelva a casa todos habremos muerto en un amanecer de fuego. Ese día que finalmente sería develado el fín último de la existencia...
...si aún hubiera vida.
Playa de Maruata, Michoacán. February 27 SOBRE LA SENSACIÓN DE LA MUERTE
Un día tuve la inolvidable sensación de saborear la muerte, de comprender que un día cualquiera moriría. Pensé que mi vida era tan efímera como un estornudo, y aquel saberme tan insignificante me produjo miedo, melancolía, desesperanza. Luego, comprendí que después de todo, ser tan poca cosa me hacía peligroso, temerario como el que nada tiene que perder. Decidí entonces echar un vistazo a los umbrales, arañar en “lo prohibido”. La sensación de morir es una sombra que al costado por siempre te acompaña, te da valor, te festeja y canta. Comprendí que al morir no se pierde todo, sino que por el contrario, todo se gana. No me refiero a la Muerte, sino a su sensación, a ese saber que ella llegara puntual con su hueste y, uno a ella se unirá. Nada en éste mundo tiene propiedad, nada puede poseerse, quién así lo cree, se engaña, sintiendose inmortal entre sus descendientes. Dos gotas de agua jamás son la misma, podran ser iguales. Pero la misma nunca.
La eternidad es una prostituta que te encuentras siempre al doblar cualquier esquina. February 15 ALGO SOBRE EL AMOR
¿Qué puede decirse del Amor sin sentir en ese instante mismo abrirse las heridas del corazón? El Amor es ese famoso hilo de plata que que une a todas las cosas, el adhesivo usado por dios para reparar juguetes rotos; el corazón es sólo uno de ellos, están también el alma, el sentido de la vida, la utopía de los besos y, en fin, tantos otros.
El Amor fue creado por dios cuando todavia era Aion, niño-dios, en aquel tiempo aún le importaban sus juguetes y los procuraba, por eso cuando alguién se enamora vuelve a ser niño y se ocupa del Amor. Sin embargo, cuando dios creció se olvidó de él, si uno de sus juguetes se rompía lo olvidaba sobre un rincón, poco a poco, dios se olvido del Amor. He llegado a la conclusión de que encontró otro sentimiento aún mayor.
Amar es una necesidad cuando se es un niño, un juguete o un poeta; para los demás, no nos queda sino la búsqueda de ese otro sentimiento sólo conocido por un dios sin corazón. January 29 DEL PENSAMIENTO
Reflexionar acerca del pensamiento es hacerlo respecto a uno de nuestros máximos tormentos, el pensamiento es la vocecita interna que desnuda la fantasía de los hombres a lo largo de la historia diciendo que todo es una mentira, una simple ilusión, el producto de un miedo atávico: la soledad.El pensamiento fue creado para acompañarnos, es una mentira el creer que Dios le dio al hombre la mujer para que se sintiera acompañado, lo que le proporcionó fue el pensamiento, la mujer ya estaba ahí, siempre estuvo, y continúa convenciendo a Adán de comer la manzana, tentándolo con su hipnótico movimiento sinuoso a cada paso. Mientras dios se divierte observando como el hombre cae, una y otra vez, dentro de ese juego de la seducción.El pensamiento es la representación de Dios sobre la tierra, la capacidad de crear un mundo nuevo cada día, a través del cual podemos conseguir cualquier cosa, cambiar la historia del mundo, crear nuevas posibilidades, dar por hecho lo imposible, aunque, para el pensamiento nada es imposible. El pensamiento es Dios y la ceniza, nada existe sino por su voluntad, nada puede dejar de existir si él no lo permite.El pensamiento es el campo de batalla entre Dios y el Diablo, ahí ellos disputan a todo momento el guiar nuestros actos, nos hace y deshace a su antojo. El pensamiento es todo y nada, como cada uno de nosotros.
Ser, es el reflejo de un pensamiento.January 12 Sobre Uno mismoHablar sobre uno mismo no siempre resulta sencillo, es como releer un libro al que nos hemos acostumbrado a citar a todas horas y en cualquier momento, es el tema que menos se conoce, pero también el que nos antecede a todas partes, podemos encontrarlo en muchos sitios como una repetición ad infinitum, eso sucede cuando se ha vivido lo suficiente para darse cuenta de la falta de unicidad, las posibles combinatorias de un actuar sobre el mundo se reducen conforme avanza el tiempo, guardándose en la memoria. Uno termina por ser un producto secundario de quienes le anteceden, todos y cada uno con quien se ha encontrado a lo largo de la vida, siendo tantos, las acciones se reducen a su mínima expresión.
El tiempo transcurre más aprisa que el pensamiento y quién lo pierde de vista se queda atrás, a la deriva, cuando alguien se rezaga los demás tienden a olvidarlo, se borra, deja de ser.
Hablar sobre uno mismo es imposible, tan imposible como dejarlo de hacer. January 01 SOBRE LA NOCHE
La noche es una luciérnaga en medio de nuestras pesadillas, un faro que nos protege en medio de las sombras, no es la oscuridad, porque ésta es únicamente la ausencia de luz, es algo más que eso, es la magia que emplean las mujeres cuando se propone que un hombre volteé al verlas pasar, a nadie le es ajena ni le deja de importar. Existen seres más nocturnos que otros, es verdad, seres que sólo viven cuando la noche llega y la vida deja de pensar, cuando llegue la noche: olvida, siente, no te detengas, sigue.
La marcha de la noche crece alimentándose de sueños, se viste de negro para pasar desapercibida, para que no se piense tanto en ella y no ser disecada como objeto de laboratorio; lleva puesta sobre la piel la suma de todos los colores. En la noche florece la pasión, se desencadenan los instintos, todos dejan de pensar, todo puede ser posible.
La noche es ese lugar donde se oculta la otra gran porción del iceberg. La parte oculta: el espíritu. December 18 SOBRE LA SOLEDAD
La soledad es una cosa mayor, algo para lo que nunca nadie puede estar preparado, cuando alguien la padece los demás comienzan a tratarle como a un apestado, le hablan de los tiempos idos, los “momentos felices”, “lo que queda por vivir” ¿si supieran que precisamente en todo ello radica la raíz de todos sus males?. Lo que debiese hacer sería olvidarse del pasado, cualquier momento festejado, del largo instante que infinito se alarga hacía adelante. Para ser un buen solitario es necesario trastornarse un poco, sólo lo necesario para mantenerse a salvo, libre del pasado y sus memorias. Pero más libre aún, del futuro y sus fantasmas.
Estar solo es, tan simple como dejar todo a un lado. Luego, cuando piensas en aquello que dejaste para poder estar tan solo, te lo juro que no hay motivo realmente válido para tener que lamentarlo. December 14 SOBRE EL CAMINAR
Quien se mira los pies al caminar sabe que el suelo no siempre es igual, en un descuido todo se viene abajo, los pasos al andar son sólo uno, nunca más. Así, cuidadosos observan al marchar los pasos que dan sus pies, han aprendido a distinguir los accidentes en el suelo, saben bien la forma de su pie, no corren si la situación no lo demanda. Correr, es alejarse de los pies, un intento por dejarlos atrás, o no querer saber de ellos. Pero, esto es improbable. No se admitiría.
Caminar es ser uno con los pies y, ellos, uno con todo lo demás.
December 09 SOBRE EL PARAISO
Si alguien me ofreciera el paraíso, si alguien me dijera “observa éstas instrucciones, si lo haces, obtendrás el cielo”. ¿Qué sentido tendría ser bueno? Si existiera un paraíso, debería ser la creación de un ser muy bondadoso, con el perdón en la punta de los dedos, quien al mirar a los hombres pecadores, conmovido exclamaría ¡Pobres hombres insensatos! Qué más puedo hacer sino excusarlos, si alguien, en medio de su ignorancia lo ofendiera, siendo omnipotente, le perdonaría, nada queda fuera de su alcance, todo le es propio. Un padre tan celestial cómo diría al hijo “te quiero sólo si haces lo que digo”, se le puede reprender o castigar incluso, más se sabe que al final, siempre se deviene en el perdón. Entonces, cómo hablar de un paraíso, de un lugar donde nadie es malo o pecador, y sólo si eres obediente y renuncias al instinto puedes ser un morador.
Así que, si alguien me viene a ofrecer un paraíso, lo mandaré al infierno con justa razón. November 26 aforismos para la sobremesa
EL PORQUÉ NO ME GUSTAN LOS ESPEJOS. Cada vez que miro alguno, el loco sigue ahí. *** ACERCA DE LOS IDEALISTAS. Cuando alguien muere por una idea no siempre es un “hombre de ideas”. Casi siempre es alguien que jamás tuvo una sola, o era la única que tenía *** Cada vez que rompo una relación sentimental y me siento hecho una mierda, lo que me da fuerzas para continuar es la firme convicción de haber hecho un bien a la humanidad: ANULANDO UNA OPORTUNIDAD DE REPRODUCIRME. *** SOBRE LA DEMOCRACIA En este país la única democracia que se consolida a pasos agigantados, día tras día, es la estupidez. *** DEL ENCANTO DE LA MUJER. La belleza de la mujer es como el beso de Judas. Mortal, pero necesario. *** LA MAYOR APORTACIÓN DE LA IGLESIA. La Iglesia es la escuela donde se han formado los mejores ilusionistas de la historia. *** El trabajo es el mejor subterfugio para evadir nuestra condena a la libertad. NO TRABAJO PORQUÉ SOY LIBRE, NO POR SER HOLGAZAN. *** MI MAYOR MUESTRA DE RESPETO A UNA MUJER: Ignorarla. *** GRANDES OBRAS MONUMENTALMENTE IGNORADAS. Muchas obras realmente importantes fueron ignoradas en su época, Mi aliciente: nada de lo que escribo le importa a nadie. *** NECESIDAD DE CULPABLES. La enemistad es el resultado de buscar culpables a nuestros errores. El primero fue dios con el diablo. Así, se creó la venganza, el odio y la guerra. ¿Acaso es culpa nuestra haber sido creados a imagen y semejanza de un dios enemistado? ¡Salud! Encontré a quién culpar por mis errores. *** ESCASEZ DE IDEAS. En una época las ideas brotaron de los hombres como hierba silvestre. Flotaban por el aire adhiriéndose a la mente de los hombres. Hoy la relación se ha invertido, siendo el hombre quién se adhiere a unas pocas como larva parasitaria. *** IMITADORES DE DIOS. La mujer imita a dios a través del sexo: concibe hijos. El hombre lo imita por medio de la mente: concibe ideas. *** LA OMNISAPIENCIA DE LA TELEVISIÓN Los medios de comunicación son tan poderosos e infalibles que la información llega a preceder muchas veces a los acontecimientos. September 10 NOCTURNO A UNA NOCHE SIN FIN
VIENE A MÍ COMO UNA CORRIENTE DE AIRE FRÍO, COLÁNDOSE EN SILENCIO por la ventana que olvide cerrar, al notar su presencia mis párpados se niegan a caer. Me incorporo, busco por todas partes, entre las sábanas y bajo la almohada, sobre los estantes y entre los libros; en medio de mis sueños perdidos y abajo de la cama, por todos lados busco, intento convencerme del engaño metiéndome otra vez bajo las mantas, las subo hasta cubrirme por completo. De alguna manera quiero escapar, ocultarme para no saber de nada; sólo que, al hacerlo, escucho una voz cantando y, al no poder resistir su hechizo, vuelvo a ponerme en pie para buscar, para saber si en verdad está aquí. No basta con el simple sonido de la voz para convencerte de echar la vista atrás, o negar al sueño su parte en esta historia. Y, sin embargo así es, porque estando aquí lo llena todo: El tiempo perdido, los espacios vacíos, la importancia del viento, lo que queda por vivir. Uno a uno los minutos discurriendo, mientras me entretengo pensando, ¿cómo poder llegar?
Fue la primera llamada de la voz discreta colándose por la ventana, antes de caer sin sueño. ¿De dónde viene y, por qué a mí? Pregunto esto porque yo nunca lo busqué, aunque no me sorprende que otros lo hagan, si cuando la supe por primera vez me rendí ante él, o a pesar de él, porque aun sabiendo que está aquí, igual lo buscaría en todos lados, como si no estuviera desde siempre. Incluso antes de comenzar el día.
El reposo, ya no es lo mismo que cuando sólo tenía que cerrar los ojos para convencerme a mí mismo de que no estaba, aquí o allá, lo mismo da, porque enseguida todo se transforma en pesadillas que me sofocan y me hacen temblar...
El claustro donde Sor Juana tejió ideas con cintas multicolores hasta formar un verso, y otro, y otro más. Me pregunto si eres la tinta adecuada para escribir mis confesiones. Alma buscarte has en Mí, Y a Mí buscarte has en ti. Pocas confesiones de enorme peso cayendo encima de las pestañas por ver más lejos. Observo a Agustín de Hipona preñar una mujer negra a las puertas del obispado; y, a Francisco de Asís eternamente seducido por ella, y Clara por él, el hermano lobo entre ambos, y la hermana muerte a su lado. Santa Teresa pidiendo “Muerte(...) no te tardes, que te espero” y mátenme porque me muero, porque si “A mis soledades voy. De mis soledades vengo. (...) para andar conmigo, me bastan mis pensamientos” que no deseo seguir viviendo así, “que muero porque no muero”.
No muero, no duermo ni nada de nada, porque sigo aquí con los ojos abiertos, mirando esta tela delgada donde pasean tantos pensamientos sueltos, igual que si sueños fueran y, allí mismo, sin mas, se quedaran, siendo sólo un viento que a nadie importa de dónde viene o hacía dónde va.
... cuando el alma derrumba la mente, y se convierte en el fardo que impide dar un paso atrás, porque bien es cierto que quien demasiada alma lleva, vive prisionero de su propio cuerpo. Intento cerrar los ojos hasta oscurecer el pensamiento, dejar de pensar y tergiversar las cosas. Aunque, en cierto punto, llegan las cosas a no ser lo uno ni lo otro; es decir, ni ciertas ni falsas, porque la realidad del mundo se compone con palabras, o números o notas musicales, pero nunca con las cosas mismas ¿Será que esto es sólo un cementerio?... ¿Será que la vida está en otra parte?... ¿En dónde?... ¿En dónde más allá de aquello que percibo con todos mis sentidos?
Comienzo a sentir la levedad de esta noche como la corona de espinas sobre un dios crucificado. Sí, aquella que tantas veces intenté hurtar de la parroquia sin dueño. Sí, sin dueño, porque la casa de dios no tiene dueño, ni dios verdadero de dios creado. Ni nada de nada, y ahí se va. Todo el asunto incompleto de las palabras enroscadas formando historias, confesiones, pensamientos; y todo lo demás. Me calzo los zapatos para esperarte. Y, aunque intento que no sea así, me sigo sintiendo un perro con la esperanza del hueso que no termina de llegar ¿Para qué tanto juego? ¡Vamos, arrójalo y ya! Ladrando en la oscuridad la realidad es otra, menos roja y más espesa, como una noche sin piedad. Pero, ¿piedad de qué? Tú lo sabes mejor que yo. El asunto continúa, más o menos, así: Ojos inyectados de sangre; una cama con sábanas limpias; dos paredes transpirando humedad; pensamientos imitando un juego de azar; la imagen de tu rostro, y un día que no puede terminar.
La ventana continúa abierta. Un viento gélido entra en la habitación dando vueltas como rueda de la fortuna, su presencia me impide llegar más lejos de la puerta azul, porque tengo la seguridad de no querer hablar con ella, ni verla, ni saber cómo está. No me importa un carajo si, viva o muerta, viene de noche a recitar una letanía. Es cierto que no la busco ¿para qué iba yo a buscarla?.
Enfoco la vista a un costado y me topo de frente con la pila de libros sin leer, con sus páginas abiertas suspendidas entre signos de interrogación y subrayados de tres de cada cinco líneas por página; historias sostenidas en una continuación que no consigue avanzar y se mantiene en pausa. Nunca sé qué ocurrirá posteriormente, y eso me provoca inquietud, una angustia asolada por ruidos nocturnos más profundos que la algarabía de la mañana, cada vez que entra el viento por la ventana abierta que olvide cerrar antes de ir a la cama. Mi mente se centra en los asuntos pendientes que han quedado en el tintero una vez más, como siempre que sale el sol. Pienso en la cuestión del tiempo perdido, y, en cómo es posible perder aquello que nunca se tuvo, por que, a ver, dígame alguien ¿Quién alguna vez lo ha tenido? Si el tiempo es el dueño, y no el siervo de nadie. Pienso, además, en la vanidad del hombre que busca recuperar aquello de lo cual jamás fue dueño. También me preocupan los espacios vacíos que todos temen, porque en su soledad llenan de incertidumbre la continuidad de una historia. Hay quien dice que tal cosa no existe, que todo está lleno; que el determinismo hace ser lo que será y no existe otra manera. De ser cierto lo que dicen, lo único viable sería hacer del libre albedrío un pequeño rollo para guardárselo cada cual en donde pueda. Que sí, que la historia se acabó. Pero, cómo puede ser eso, si cada día yo le añado tres líneas y, por más que le sumo, no le encuentro el final.
Observo las dos paredes transpirando humedad, de donde pende el cuadro de una mujer desnuda, custodiada por un sol geométrico que no parece ayudar. Lo sé, porque su mirada es triste y la noche viene hacía ella. A veces temo que se desborde de la pintura hasta caerme encima y, entre la noche, no sepa ni qué es lo que veo; y suponga que la historia ha terminado. Entonces, por no sé qué motivo, suponga que lo importante no tiene importancia, y comenté entre dientes que lo importante del viento es saber de dónde viene, o que alguien responda que no, que lo importante del viento es saber a dónde va. Yo pienso que la importancia del viento es que el viento es viento y que existe porque aquí está, aún cuando no lo vemos, porque esperar lo inesperado es hasta hoy, la única esperanza. Lo que queda por vivir es una continuación que nadie sabe. El tiempo avanza más rápido que la mente sin dejar espacios vacíos, ni dar importancia a lo que no lo tiene. Y yo aquí preguntando: ¿cómo poder llegar?
¿Qué podría ser más importante para conciliar el sueño, que un par de sábanas blancas donde reposar de una noche demasiado larga, extendiéndose más allá de sus confines?. ¿Mantener la ventana siempre abierta?, ¿ Los hilillos de sangre en la mirada? Buscar entre los recuerdos cuál sea la importancia del viento, como si fuese el reflejo de esa humedad en las paredes, las cuales sostienen una mujer que observa un sol geométrico y no me dice nada. Ella desvía el azul de su mirada en ondulaciones continuas como las de las olas del mar, hasta un tiempo sin dueño que muere sin haber nacido nunca. El tiempo son sólo seis letras, o la secuencia del 0 al 10; o el espacio vacío entre un silencio y un sonido, y sólo eso, sólo eso es. Lo importante sería poder acabar la historia para que las cosas vuelvan a estar en su lugar, quietas, sin moverse en todas direcciones por la habitación. Incluso, hay momentos en los cuales ya no sé ni quién soy yo, me vuelvo de una pared a otra deseando encontrar mi lugar, en el que pueda ser yo mismo como todos los días. Pero, si giro a la derecha el mundo es triste, y por el muro se filtra el llanto, o la lámpara hace guiños obscenos a la colección de “grandes obras del pensamiento contemporáneo”, o mi mano se extiende hasta el sitio de honor de Dostoyevski. Por desgracia nada de ello me sirve para alcanzar lo que quisiera. La mente se me resbala entre las almohadas para acompañar al silbido innecesario del tren de medianoche, e imagino los lugares a los que habrá de ir. Los rieles serpenteando entre montañas que cambian de forma y tamaño según la posición en que se miren. Recuerdo, también, los cactus y palmeras a un lado de la vía. De noche pareciera que corren a un costado del tren como jinetes del viejo oeste; o eso pensaba cuando niño, mientras los observaba desde el interior de los vagones. Poco a poco, el tren avanza hasta perderse en la noche y yo regreso otra vez aquí, a esta posición incomoda que parece ser cualquiera siempre que la noche sea una noche muy larga.
Me vuelvo a girar, esta vez hacía la izquierda. Entonces el muro parece sudar de espanto, mi rostro casi pegado a él, se inquieta ante la falta de espacio y, en medio de esa oscuridad que pareciera concentrarse en los rincones más pequeños, el viento se cuela y me despabila cuando entra por la ventana abierta. No sé dónde estoy. Las cosas ya no son como antes ¿por qué no se quedaran quietas?
Desearía dormir para que el mundo se quedara estático, para que las cosas dejaran de moverse. Y, es que uno no sabe lo que es el sueño, hasta el día que lo pierde, sólo entonces se da cuenta que el mundo que creía inamovible, luego de muchos años de estarse repitiendo “las cosas son tal y como son”; se mueve, cambia de lugar cuando has quedado afuera y no te deja entrar.
Los minutos penden del techo como estalactitas petrificadas que no terminan nunca de caerte encima. Tú los puedes ver ahí, pendiendo sobre tu mirada como una noche demasiado larga, que no consigue avanzar más allá de las 12:01 p.m. Escucho el golpeteo de unos tacones afuera, fragmentos de un poema, el pack pack de una máquina infernal, la última canción de Nine inch nails. No sé que quisiera más, si descubrir de dónde vienen todos esos sonidos, o hacía dónde van.
Me preocupa el tiempo, sobre todo, a eso de las tres de la madrugada cuando la luz desciende a su nivel más bajo, y yo continúo sin poder dormir aun. Sin embargo, aún está tan lejos esa hora que casi ni siquiera me preocupa ahora. He llegado a pensar que, tal vez, sólo se trate de una invención mía y el día se suspenda a eso de las 12:15 o 12 y media, para poder dormir, para dejar de pensar, y ser sólo una masa inerte como suspendida en la oscuridad. Aunque, al mismo tiempo, más conciente que cuando despierta, y no sabe en dónde está. Y entonces tienes que restregar tus ojos para ubicar cada cosa en el mundo, cada cual en su lugar. Los segundos avanzan lentos, tan lentos que me hacen suponer que podría pensar en una sola noche, mi vida entera; repasar los detalles uno a uno, hasta quedar convencido de no haber dejado espacios vacíos. Y ya luego, no sé, planificar incluso lo que queda por vivir. Si tan sólo supiera dónde se esconde el sueño, entonces, quizá sabría también cómo poder llegar.
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